
La industria argentina atraviesa un escenario de marcado estancamiento y retroceso productivo, consolidando una tendencia negativa que se arrastra desde mediados del año anterior. Según las estimaciones del Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (CEU-UIA), la actividad manufacturera registró una caída acumulada del 3,1% en los primeros cinco meses de 2026 respecto al mismo período de 2025, situándose un 10% por debajo de los niveles de 2022. Este panorama se ve agravado por un mes de junio que, de acuerdo a las proyecciones propias basadas en el consumo eléctrico, presentaría una nueva “caída interanual de la actividad industrial (en torno a -1,8% i.a.)”, mientras que en términos mensuales se mantuvo prácticamente estable. El debilitamiento de la demanda interna y el freno en la obra pública surgen como los principales factores detrás de un indicador donde la gran mayoría de los rubros industriales operan en terreno negativo.
Los datos oficiales del INDEC correspondientes a mayo de 2026 confirman la profundidad de la crisis sectorial. El informe señala que la producción industrial sufrió una baja del 5,7% respecto de mayo de 2025, destacando que “14 de los 16 sectores que componen el índice cayeron en relación a mayo de 2025”. Entre los rubros más afectados por la contracción se encuentran:
Textiles y Confecciones: Registraron una de las caídas más agudas con una baja del 26% interanual.
Maquinaria y equipo: Retrocedió un 23%, explicada fundamentalmente por el desplome en las ventas de maquinaria agrícola, donde las unidades de tractores y cosechadoras cayeron hasta un 31% interanual en el primer trimestre.
Automotriz: La producción de autos disminuyó un 16%, afectada tanto por la caída en las ventas internas como hacia el mercado externo.
Consumo Masivo: El segmento de prendas, cuero y calzado se contrajo un 15%, ubicándose en “mínimos históricos por una demanda interna debilitada y mayor competencia importada”.

En contraste con este retroceso generalizado, la Refinación de petróleo logró un crecimiento del 19%, consolidándose como el sector de mejor desempeño gracias al impulso de la producción en Vaca Muerta. También presentaron variaciones positivas los productos de tabaco (+14,6%) y rubros específicos como productos farmacéuticos y yerba mate.
Los indicadores adelantados del mes de junio muestran una dinámica heterogénea que no altera el diagnóstico de bajo nivel productivo. La actividad vinculada a la construcción continúa rezagada, registrando una caída mensual del 2,7% en los despachos de cemento y del 2% en el Índice Construya; ambos indicadores se ubican un 24% y 30% por debajo de los niveles de 2022, respectivamente. De igual manera, sectores pesados como el acero (-4,6%) y la metalmecánica (-0,3%) enfrentan dificultades para recuperar sus volúmenes previos.

Por el contrario, un dato alentador proviene de la demanda de energía eléctrica de Grandes Usuarios Industriales, que presentó una suba del 1,4% respecto de mayo. Asimismo, el patentamiento de maquinaria industrial creció un 9% mensual, aunque el reporte aclara que durante el primer semestre del año el nivel se mantuvo por debajo de los registros de 2022 y 2025.
El frente externo y los bienes durables
En lo que respecta al comercio exterior, se registró una señal positiva desde la región con las exportaciones hacia Brasil, que mostraron una suba mensual del 15% en junio, traccionada por el crecimiento en envíos de productos primarios, combustibles, aluminio y automóviles.
Sin embargo, al analizar la incidencia en el nivel general de la industria durante los primeros cinco meses del año, los bienes durables y semidurables fueron los que más contribuyeron a la caída total. Según el informe de la UIA, este segmento tuvo una “caída de 22,5% respecto del mismo período de 2025, explicada en gran medida por una menor demanda del mercado interno y el bajo desempeño de ramas como vehículos automotores, línea blanca y otros bienes de consumo durables”. Por su parte, las industrias vinculadas a la cosecha retrocedieron un 7,1%, afectadas en parte por una “elevada base de comparación asociada al mejor desempeño del sector agropecuario durante la primera parte del año 2025”.